Zhang Yimou: Happy Times (‘Xingfu shiguang’), 2000.
Es muy fácil engañarse y no cabe duda de ello, muchas veces, de falsas esperanzas, probable-mente, nacidas de una mala educación y moldeados, por algún canalla, que nos va haciendo creer que la vida es un cuento de hadas; con la indigna vanidad o con la estupidez del glamour. Otras veces con la mejor de las intenciones; a un que sea en vano, pues ya se sabe de antemano, que lo podrido habita en lo interior, escondido a la vista de todo ojo físico. La miopía es un mal que afecta a la pobre gente, y los obliga a llevar encima y depender de instrumentos para mejorar su vista, muchas veces para la persona, molestos. En cambio existe otra miopía, que no tiene perdón alguno, por que su razón de ser, es de por si, ya canallesca, y mas a un por que en este caso, si que puede ser curable.
Hay muchas personas en el mundo, algunas no lo saben; puede ser por inocencia, ignorancia o también por, cobardía, miedo de ver y aceptar; Pero otras lo encaran descarnada mente; que han venido a dar a este mundo, ya, en la condición de hijos bastardos, muchas veces, en un principio, de una debilidad tanto espiritual como física, volviéndose así presa fácil de una sociedad que los va a ningunear a su antojo. Alguna mano amiga abra, pero serán pocas, poquísimas, y tampoco se puede depender de ellas para siempre.
Se irán llenando de una humanidad y una madurez tan grandes, que los fortalece y se vuelven unos guerreros dispuestos a derramar sangre, su propia sangre, ante la adversidad, y atesoraran aquellos hermosos momentos, pequeños descansos, con los que se encuentren por su camino, casi nada, comparados con las desgracias que han pasado y les falta aun por pasar. Que apenas si duraron nada, pero de un gran valor, capaz de dar aliento, para continuar un poco mas y servir de abrigo en las noches del frío mas cruel, o el hambre mas nefasta. Por que ante todo, siempre serán cocientes de su papel en el mundo, y de la mísera realidad, y seguirán su camino, buscando aquello que al final les llene, lo que en verdad les pertenezca, a un que nunca se llegue a encontrar. El camino será largo, tan largo que, que hallaremos nuestro lecho de muerte en el. Siempre se camina a oscuras, pero abra que continuar, no por orgullo; que banal seria si fuera así; Si no por dolor, y por que se conserva aquella dignidad ya mil veces pisoteada, deforme, casi irreconocible, pero que de ninguna manera puede ser arrebatada a ninguna persona y que se aferra y late con la esencia mas pura y fuerte de la vida, y lo ara asta el final, por que no existen finales felices en esta puta vida.
