Yo – buenos días, señor, he venido por los libros que me prometio el otro día. La verdad es que me dio mucha curiosidad por ver que tenia, cuando me los ofreció.
Señor – ¡oh! si claro hijo, pasa adelante, me da gusto que hayas venido. Eso de no pagarte el favor, me había dejado inconforme. Por mas que fueran muy buenas tus intenciones.
Yo – bueno, la verdad que cuando alguien me paga con dinero, favores como esos, que no son mi trabajo de diario, disculpe la palabra pero; me siento como una puta. Mi tiempo no me gusta ni regalarlo ni venderlo a nadie. Me gusta hacer, en cambio, favores de buena manera, y ya si luego me congratulan con gestos como los suyos, si que los acepto con gusto.
Señor – ¡Ya veo! haces bien. Como ya te e dicho; la gente se dedica solo a perder el tiempo, nunca se dedican tiempo a ellos mismos, es por eso que no se dan cuenta de las cosas.
Pues mira; esto te sonara a esas fracesitas que ponen, en esas cosas que miras tu en la computadora, pero ya te digo yo que es mejor que te les las obras completas, para que lo entiendas bien. Mas sin embargo, déjame decirte que tengo amigos tan tercos, que ni aun así entienden nada. No vallas hacer uno de esos ¿he? ¿te suena Oscar Wild, Henry D. Thoreau, Foucault, Walt Whitman?
Yo – pues como usted ha dicho, fracesitas por allí.
Señor – Si, me fije que tenias algo de unos de estos hombres por allí. Quise ir a lo seguro. Pero si ya has leído estos, ¿te paso otros?
yo- ¡no! esta bien, estos no los he leído en realidad.
Señor- ¡pues bien! no los leas, Entiéndelos, comprende lo que ellos querían decir, y te darás cuenta de lo que te digo. Puedes tomarte el tiempo que quieras, esto no es una carrera, tomatelos con calma, a tu ritmo, has como te digo. Yo los guardo por puro interés sentimental, que ya los he releído, y me los se, de pies a cabeza.
Yo – gracias, es muy amable, en realidad tampoco me gusta leer libros muy a la carrera.
Señor – haces bien. Y dime en internet que tanto lees.
Yo – pues la verdad, hasta hace poco mucha mierda, a un que no estoy seguro que leo ahora, seguro otra clase de mierda que desconozco aun. Me sentía orgulloso de tener casi cinco años de no ver la tv, pero de igual manera, sin darse cuenta uno, siempre va acumulando basura por todos lados.
Señor – muy cierto, ya sabes lo que dice el dicho; si conduces de noche, es muy fácil quedarse dormido al volante. O algo así. Yo no soy bueno para los dichos, nunca se me queda uno.
Yo – jajaja si creo que mas o menos entendí, por donde iba la cosa. El caso es que en una de esas lecturas, leí el otro día, a un cabron que hablo de Jesús, pero lo hizo de manera tan humana, sin esa mierda fascista y dizque divina, que promulgan por allí, y me gusto. Mas que todo por que las parábolas de Jesús, siempre me han gustado, y es por lo que algunas veces he leído la Biblia. Pero fuera de allí no me creo una mierda. El echo de a ver comparado a Jesús a la altura de hombres como los que han escrito estos libros, que me presta hoy, no me pareció para nada descabellada. Que sea víctima de la historia, me pareció digno de un pobre desgraciado, que como lo fue el, estos hombres, y otros muchos por allí, intentaron ser alguien en la vida, pero alcanzaron el final de sus días en la desgracia pura. Por que fueron usados, ninguneados y luego desechados por la hipócrita sociedad que siempre ha existido.
Señor – …. ya veo, ¿ósea que no crees en dios?
Yo – eso depende de quien me lo pregunte, como muchas veces pueda que no sepa como vaya reaccionar la otra persona; digo que no. Para evitarme tener que explicar, cosas que no creo que llegué a entender, y ya si se pone necio con invitarme a su iglesia, por que supone que no creo en nada. Le pido amablemente que respete mi forma de ver las cosas, sin decirle nada de como veo yo todo.
Señor – y que tal a mi, ¿si me dijeras que si crees?
Yo – pues, viéndolo un poco mejor, me dan ganas de decirle que si, a un que supongo que usted ya se ha echo una idea. Igual tenga claro que no todo son florecitas de colores, cuando tengo motivos arremeto contra el, lo maldigo y lo escupo a diestra y siniestra, a un que me amenazara, total que puedo perder; al contrario mas bien creo que le divierto, se ríe de mi, de lo inútil del hombre en general. Y siendo de esta manera, quien sabe, pero siento que un laso de sinceridad hay allí. Por que creo que la amistades de los hombres, nunca son muy sinceras, hay mucha hipocresía, de la mas pura y sinvergüenza.
Señor – jajaja hombre, se han cambiado los papeles, ahora eres tu el que ha estado abriendo la boca todo el rato. Pero lo digo de buena manera ¿he? Me da gusto que me compartas tu forma de pensar con migo, un viejo como yo.